martes, 8 de julio de 2008

Expediente

Capítulo 1: Expediente


En la ciudad de Buenos Aires, la noche había llegado hacía varias horas ya, en las cuales el Detective Picasso no salió de su despacho, ya que su universo se centraba en un expediente. Éste era diferente a los demás sobre su banco, estaba atacado reiteradas veces por una lapicera, la cual rasgó con fuerza el cartón de la carpeta y hasta algunas hojas; eso era un pequeño reflejo de lo que pasaba en la mente de aquel policía… Dudas, odio, intriga, tristeza, orgullo y muchas cosas más formaban un interminable tornado de sentimientos en su cerebro, algo que poco a poco lo iba confundiendo y destruyendo más.

Iba y venía, de aquí hacia allá… Miraba por la empañada ventana, producto del frío que recorre el país, buscaba su auto y estaba siempre en el mismo lugar, luego caminaba hacia la puerta de su despacho, asomando su cabeza por el lugar que en algún momento ocupó un vidrio sólo alcanzaba ver el mismo bebedero de siempre, goteando sistemáticamente. Ese vaivén parecía no tener fin, así como el creciente miedo que cada segundo se arraigaba más fuerte en su corazón, pero que su orgullo y mente bloqueaban. Sólo rompía la monotonía del ir y venir cuando, cada un buen rato, se sentaba en su cómodo sillón y hojeaba ese extraño expediente de ese aún más inusual caso… Lo dejaba cuando se cansaba de pensar, de tratar de entender qué era eso que tenía en las manos y eso que se paseaba por su corazón.

Trataba de convencerse de que éste no era diferente a los demás. “Resolví muchísimos casos” se decía “¡Inclusive algunos mediáticos!” gritaba; “Hasta algunos casi imposibles… Sé qué voy a poder con este”, se repetía, una y otra vez, como si tuviera que hacérselo creer a sí mismo. Sin embargo, él sabía qué era lo que difería entre sus pasados éxitos y este nuevo caso. Lo sabía a la perfección.

Era común leer “Caso Gómez” “Caso González” “Caso Paredes”, pero… ¿“Caso Picasso”? Claro, no era sólo raro, era alarmante, pero era pavor lo que ocasionaba al leerlo, al leer la breve descripción del principio…

“Juan Picasso. Policía, asesinado con arma blanca, encontrado cerca de la Comisaría 43”

No entendía nada, ni por qué su nombre aparecía muy cerca de la palabra “asesinado”, y aún menos por qué se nombraba a la Comisaría 43, cuando él trabajaba en la 21. Era muy extraña esa situación para él…

Era su propio expediente. ¿Qué debía hacer?

1 comentario:

mmmel* dijo...

a la miierddaaa!*,,
me quedee con la re intriigaa!
cuadnoo lo vas a seguiir?
esperoo que prontoo pongaaas el restoo de la historiia y no me la dejees ahi tiirada!*,,
:(


besoos facu!+,,
la verdaad que te pasastee,,


pd.: no se por que,, peroo el flacoo me hace acordaar a vedoo.
no me pregunteees por quee,,
:S




mmmel*